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Por primera vez en el Encuentro Plurinacional

 

 Ocho mujeres contaron su experiencia de haber participado en el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Trans, Travestis, No binaries y Disidencias más grande de Latinoamérica, realizado en La Plata, el año pasado. 

Por: Sofía Dorrego

El encuentro 

 “El encuentro somos todas” decían las primeras encuentreras en los encuentros iniciales a mediados de los 80. Aunque, con el tiempo, se han visibilizado colectivos que también asisten y hacen la experiencia posible. Se ha empezado a escuchar y a integrar a quiénes también son víctimas de opresión y violencia patriarcal en la sociedad y que, por muchos años han sido excluídes de la discusión y construcción en términos de políticas de Estado.  Es por eso que hoy el Encuentro es Plurinacional y a él asisten no sólo mujeres sino trans, travestis, no binaries y disidencias, y ya lleva 34 ediciones a lo largo y ancho de toda la Argentina, realizándose cada año en una provincia distinta del país y aumentando la cifra de participantes e interesades. 

 En cada nueva edición asisten miles de personas que viajan de Argentina y de otros países para dialogar, construir, crear caminos y alianzas, abrazarse e idear estrategias que transformen las injusticias de un mundo embebido de sistema patriarcal y machismo, por uno donde seamos libres y con oportunidades, sea cual sea nuestra condición de género y nuestro sexo.

 Ocuparnos de la opresión y violencia sistemática que vivimos a causa del sistema patriarcal y machista y denunciarlo unides es urgente; y este reclamo ha podido crecer masivamente en el último tiempo a partir de la visibilización y difusión de las problemáticas de género que han permitido las redes sociales y la inmediatez de la virtualidad, como la campaña argentina #Niunamenos del 2015, generando un punto de encuentro, de organización y sobre todo de redes de sororidad y empatía entre las mujeres, trans, travestis y no binaries. 
    Podemos afirmar que el movimiento feminista halló un espacio para compartir las luchas, para autoconvocarse y también concientizar a la sociedad.  Cada día, son más y más las mujeres que se suman y despiertan de ser oprimidas, de haber sido violentadas o de comprender que están en una situación de violencia. Es decir, que estamos ante un
fenómeno de redes de sororidad que se han expandido al simultáneo en toda Latinoamérica y Europa, por fin, en una causa urgente para todas y todes.


 

Les que se suman

 

  ¿Cómo es que año tras año, el Encuentro sume más y más gente y la cifra pase de 100mil a 120mil compañeras y compañeres? 

 Son miles también les que, en cada edición, aumentan la cifra de participantes sumándose por primera vez y que luego la cifra sorprende (y nos alegra) en la marcha de cierre.

 Muchas veces el entusiasmo de alguna amiga o amigue, vecina, compañera de trabajo es tan fuerte que comparte lo vivido y le transmite una curiosidad a esa que todavía no fue y genera una intriga y cosquilleo interno, tal vez, que molesta y pregunta: ¿Por qué todavía no fui? ¿Por qué yo no he ido? ¿Y si voy este año?. 

 Un ejemplo es Carolina, que cuenta de su experiencia viajando por Australia:

“Lo que más me motivó fue el viaje, durante el viaje allá afuera, en Australia particularmente, me di cuenta de la posición que tiene la mujer allá que es totalmente distinta a la que tiene la mujer acá, que está un poco más avanzada digamos. Yo ya tenía muchas amigas igual que estaban involucradas en el tema, pero nunca me había metido a nada en el tema y después de estar en Australia un tiempo y lejos de todo lo que es Argentina y mis amistades y eso, me di cuenta de que quería empezar a vivirlo un poco más de adentro y ver qué pasaba, meterme y tener mi opinión formada a partir de mi propia experiencia.”

  El resto de las entrevistadas coinciden en haberse sentido emocionadas de vivir en La Plata siendo esta la mayor motivación, ya que generalmente no asistieron antes a otras provincias por cuestiones económicas y en menor medida por tiempo. En palabras de Eugenia:

 “Lo que me motivó ir al Encuentro es que ya tenía ganas de ir hace tiempo nunca se daba la ocasión y al ser en la ciudad en la que vivo estaban todas las posibilidades dadas.”


 Así también lo cuenta Candela:

“que el encuentro se haya organizado en mi ciudad acá en La Plata, yo dije tengo que participar, ya que no pude ir a otros lugares donde se hizo, que también estaba bastante desinformada me pareció una buena oportunidad de escuchar experiencias, entender de qué se trataba, informarme acerca de todo en realidad.”
 

  Se trata de lo importante que es la circulación del Encuentro por el país, habitando ciudades desconocidas, movilizando cada territorio en el que se realiza cada año, interpelando esa comunidad en particular y también brindando la posibilidad de participación a quienes no se han acercado por dinero, miedos o dudas, sí puedan acercarse y aprender o, tal vez, cuestionar prácticas y modos de violencia que están siendo ejercidos sobre su persona y todavía no pueden reconocer.

  Otro dato que se destaca es que a ninguna de las ocho entrevistadas las detuvo la lluvia del primer día. Es decir, no fue un obstáculo al momento de participar y salieron igual a la calle, a los talleres y a encontrarse, pese al clima tormentoso y de diluvios intermitentes.

  La motivación por conocer y ser parte del movimiento feminista del Encuentro, fue más fuerte: 

“no me importó que me hayan dicho que se suspendía; yo me fui sola hasta el estadio único a la inauguración del Encuentro, fue una experiencia muy linda, sola, pero muy copada que no me arrepiento.” (Maite).

 “La lluvia no me detuvo. Fui a todo. Era sábado 9 de la mañana y yo ya estaba ahí en la feria, no había nadie estaba manija.” (Milagros)

 

  Al preguntarles qué les dejó el paso por el Encuentro lo que más enuncian las entrevistadas es la posibilidad de haber dialogado con otras y otres no sólo del país, sino de otros países y también colectivos de mujeres de otras culturas y cosmovisiones que comparten la lucha feminista. Candela lo expresa de la siguiente manera: “Lo que dejó también el encuentro en mí, es eso de comprender las realidades de otres y cómo vive cada una su lucha; porque vino gente de muchos lugares, eso también es re importante, incluso de otros países. Entender eso: que Argentina es una cosa y se vive de una forma, que Bolivia se vive de otra forma y en Paraguay de otra forma y pueblos originarios de otra forma, bueno entendamos también esas realidades y empaticemos con eso”.

 No sólo la posibilidad de empatizar o conocer otras culturas, sino la apertura al diálogo que subyace al Encuentro y que hace del mismo un espacio de problematización política inclusivo y no segmentado; es decir que todes y todas tienen la palabra, como lo dice Maite en la entrevista: “Creo que lo más enriquecedor del encuentro fue la posibilidad de compartir tan diversas experiencias y tan diversos puntos de vista, con un tema en común, y a partir de eso llegar múltiples conclusiones que eran fascinantes, eso creo que fue lo más enriquecedor de todo porque se dan conversaciones que creo que en otro contexto eran imposibles.” A su vez, Valeria también comenta: “se puede generar un encuentro en el cual como prima el encuentro y la escucha y la sensibilidad ante lo que está diciendo la otra persona. Rescato del encuentro en sí, el escucharse, del respetarse, de poner el oído pero de manera consciente, escuchando realmente y viendo y superponiendo miradas, construyendo”.

 

 

Un encuentro que transforma

 

¿Qué es lo que sucede, entonces, cuando vamos por primera vez a un Encuentro como éste? ¿Cuáles son las expectativas? ¿Surgen miedos? ¿Cómo participamos?

En todos los casos, apuntan que el encuentro para ellas, describen:

“muy revolucionario para mí como con mucho amor también.” (Milagros).

“Fue algo muy intenso y te das cuenta de que si nos unimos las mujeres podemos hacer mucho más de lo que nos dicen” (Eugenia).

 “Todas las mujeres éramos una, luchando por lo mismo” (Emilia).

“Yo no podía creer eso, estamos acá compartiendo cosas hermosas, siempre con la lucha a flor de piel pero desde otro lado, desde el amor, desde la sororidad, desde la empatía” (Candela).

“Me pareció una locura, ver tantas pibas juntas, aprendiendo y luchando por nuestros derechos y yo creo que si tengo que definir en una palabra yo creo que sería Fortaleza. Sí, fuerza, porque se sentía esa unión, esa fuerza entre todas juntas gritando por nuestros derechos.” (Pilar). 

Además, todas coinciden de haber participado a la marcha más grande en toda su vida: “Lo que más me impactó fue la marcha. Me resultó muy extraordinario ver tantas tantas mujeres juntas. Me sensibilizó, me dio ganas de llorar, de seguir intentando militar, de meterme más en el tema, me gustó que haya sido pacífica, me encantó” (Carolina).


 

¿Se identifican como Encuentreras?

 

 “Después de los talleres y la participación que tuve, me empecé a interesar un poco más a leer sobre el feminismo”  (Carolina)

 Una de las preguntas fue si asistirán a San Luis este año a la edición 35 luego de esta primera experiencia y la mayoría respondió que volverán a participar sin dudas y que se organizarán para ello.  Es decir, que suceden otras cosas que no se reducen a la participación al encuentro como un evento más. Sucede algo que se escapa y que tiene que ver con la transformación de lo particular a través de un cambio social. No se trata simplemente de participar. Se trata de atravesar con toda la subjetividad de mujer, de trans, de no binarie, con la propia historia -y la vida inmersa en un sistema de opresión patriarcal por el simple hecho de ser y/o autopercibirse como mujer-, preguntas y construcciones colectivas en clave de género y transformación social. Se trata, entonces, de reconocerse feminista.

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